Soy uno más de los fanáticos del universo ‘Star Wars'. De pequeño vi las cintas originales en cine y sus diálogos han acompañado muchas de mis conversaciones, incluso en el día de hoy.

Recuerdo que en pleno entrenamiento, Luke le pregunta al maestro Yoda: ‘¿Es más poderoso el lado oscuro?'. El maestro le contesta: ‘No, es más seductor, más fácil, pero no... no es más poderoso'. Hoy cito este pequeño diálogo en relación a una serie de conversaciones que he tenido en referencia al ‘juega vivo' en el mundo de los negocios, el cual ha tenido el país donde vivo (Panamá) en la boca del mundo en los últimos días, pero que no solo ocurre aquí, sino más bien es reflejo de la tendencia general de tratar de ser ‘más vivo' que todos, de no pagar los impuestos o tratar de avanzar a punta de pararse encima de los demás.

Hemos sido testigos de cómo, poco a poco, este tipo de esquemas se están cayendo. Creo que la hiperconectividad ha generado un mundo donde la gente que usa la mentira como modelo de negocio se está quedando precisamente sin negocio.

A los que por avanzar más rápido tuercen las leyes o les pasan por encima, les va a pasar como a aquellos que se adelantan por el hombro en la carretera: eventualmente nos los vamos a encontrar tratando de volver a la vía principal, pues se les acabó el camino.

Creo que llegó el momento de entender que la mejor forma de avanzar es no transar; los usuarios de hoy son más conscientes y premian a aquellas organizaciones que les generan valor sin hacerles trampa. Cuando el juego se juega con las reglas claras, todos nos beneficiamos. No es casualidad que los países con más índice de transparencia sean, a su vez, los más desarrollados; la innovación florece donde hay luz y donde hay innovación, hay desarrollo real.

En nuestro think tank le hemos hecho una apuesta a la ética con nuestra ‘Escuela de Gobierno Abierto' ( escuelagobiernoabierto.org ). Creemos que la capacitación y las buenas prácticas son claves para generar otro tipo de ecosistemas empresariales.

Por todos lados estamos viendo nacer grupos que desean hacer las cosas bien, empresas sociales, políticos que le apuestan a la innovación y las nuevas formas de gobernar; emprendedores que desean ganar dinero sin acabar con el planeta o las otras personas... en fin, parece que la ética dejó de ser invitada prohibida en las juntas directivas o en los grupos gerenciales. Es verdad que no llegó invitada a las buenas, pero creo que poco a poco los empresarios están entendiendo que no van a poder avanzar sin ella.

Todavía falta muchas cosas por resolver, necesitamos más ejemplos exitosos, empresarios que se atrevan a crear negocios éticos e innovadores, líderes que se atrevan a hacer las cosas de forma diferente y que sean faros para que los demás los puedan seguir. Todos podemos hacer algo en la esquina en la que nos encontramos, yo personalmente decidí hacer de la sostenibilidad, el emprendimiento y la innovación mi forma de vida, y lo más gratificante es comprobar que cada vez más personas han tomado esa decisión.